El ojo seco es una de las condiciones oculares más frecuentes. Y también una de las más subestimadas cuando un paciente está evaluando operarse de catarata.
La conexión entre las dos no es obvia. Muchos pacientes llegan a la consulta pensando que el ojo seco es una molestia por separado — algo que se trata con gotas cuando pica. Lo que no siempre se sabe es que el ojo seco puede afectar directamente la precisión de la cirugía y la calidad del resultado visual.
¿Qué tiene que ver el ojo seco con la cirugía de catarata?
La respuesta está en la biometría. Antes de operar, se realizan estudios de alta precisión para medir el ojo: longitud axial, curvatura corneal, profundidad de cámara anterior. Con esos datos se calcula el poder del lente intraocular que se va a implantar.
El problema es que la película lagrimal forma parte de la superficie óptica del ojo. Si esa película es irregular o insuficiente — como ocurre en el ojo seco — los equipos de topografía y biometría registran una superficie distorsionada. Las medidas no son exactas. Y un cálculo basado en medidas inexactas puede resultar en un residual refractivo inesperado después de la cirugía.
Dicho simple: Si el ojo seco no está controlado antes de medir, el lente calculado puede no ser el más preciso para tu ojo. Y ese error no se corrige fácilmente después.
El ojo seco y los lentes premium
Este punto importa especialmente cuando se planifica cirugía facorrefractiva con lentes trifocales o EDOF. Estos lentes son más exigentes en cuanto a la calidad de la superficie ocular para funcionar bien. Un ojo seco significativo puede generar fluctuaciones visuales, borrosidad intermitente y una percepción subóptima de los halos — fenómenos que se atribuyen al lente cuando en realidad tienen origen en la superficie lagrimal.
En pacientes con ojo seco, la decisión del lente y el orden del tratamiento es parte fundamental de la planificación.
¿La cirugía de catarata empeora el ojo seco?
Puede haber un empeoramiento transitorio. Las incisiones corneales interrumpen parcialmente la inervación de la córnea, lo que puede reducir temporalmente la sensibilidad corneal y la estimulación de la producción lagrimal. Los colirios anestésicos y antimicrobianos usados en el perioperatorio también pueden irritar la superficie ocular.
En la gran mayoría de los pacientes, estos efectos son temporales y se resuelven en semanas con el tratamiento adecuado. Pero en personas que ya tenían ojo seco significativo previo, el postoperatorio puede ser más incómodo si no se trató antes.
¿Qué se hace antes de operar?
Si la evaluación preoperatoria detecta ojo seco, se inicia tratamiento antes de la cirugía. Las opciones dependen de la severidad:
Ojo seco leve a moderado
Lubricantes oculares sin conservantes (lágrimas artificiales), higiene palpebral, y en algunos casos modificaciones del ambiente (humidificadores, reducir pantallas). Con pocas semanas de tratamiento la superficie mejora y los estudios preoperatorios ganan precisión.
Ojo seco moderado a severo
Puede requerir antiinflamatorios tópicos, tapones lagrimales, o tratamientos más específicos. En estos casos se planifica la cirugía una vez que la superficie está estabilizada, para tener los mejores datos posibles y el mejor resultado postoperatorio.
¿Cómo sé si tengo ojo seco?
Los síntomas más frecuentes son sensación de ardor, picazón, sensación de arena o cuerpo extraño en el ojo, enrojecimiento, y paradójicamente — lagrimeo excesivo (el ojo produce más lágrimas de mala calidad como respuesta compensatoria). La visión puede fluctuar durante el día, especialmente después de mucho tiempo frente a pantallas.
El diagnóstico lo hace el oftalmólogo con estudios específicos de la película lagrimal. No es algo que se puede autodiagnosticar con precisión suficiente para tomar decisiones quirúrgicas.
Preguntas frecuentes
No necesariamente. Pero debe ser evaluado y tratado antes, ya que puede afectar la precisión de los estudios preoperatorios y la elección del lente. Un ojo seco controlado permite una cirugía con mejores resultados.
Los equipos de biometría miden la superficie corneal. Si esa superficie está irregularizada por ojo seco, las medidas son menos confiables y el cálculo del lente puede ser impreciso.
Puede haber un empeoramiento transitorio en el postoperatorio inmediato. En la mayoría de los casos se resuelve en semanas con tratamiento adecuado.
El ojo seco significativo puede afectar la calidad visual con lentes trifocales, que son más exigentes. En esos casos se evalúa tratar el ojo seco primero, o considerar lentes menos dependientes de la regularidad de la superficie.
¿Tenés ojo seco y estás evaluando operarte de catarata?
La evaluación preoperatoria incluye la valoración de la superficie ocular. Te explico en qué estado está tu ojo y cómo planificar la cirugía de la mejor manera.
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